martes, 10 de noviembre de 2009

EL MODERNISMO Y LA GENERACIÓN DEL 98

LA CRISIS DE FIN DE SIGLO

Durante el siglo XIX, España había luchado por modernizarse. Sin embargo, a fines del siglo la situación era desalentadora: la pobreza reinaba aún en el interior del país.

Pero en 1898 sucedió algo que agravó aun más esta situación y terminó de despertar a las conciencias más dormidas: en ese año, España perdió sus últimas colonias. La mayoría de nuestros países americanos habían logrado su independencia en los primeros años del siglo XIX. Y en 1898, España perdió definitivamente sus últimas posesiones en América y Asia: Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

De lo que había sido un vastísimo imperio colonial que se mantuvo durante cuatro siglos, ya no quedaba casi nada. España había sido relegada a potencia de segundo orden.

Este hecho afectó mucho a los escritores de aquellos años, que vivieron intensamente los acontecimientos de la época y adoptaron una actitud crítica y de rebeldía ante esa situación.

DOS MOVIMIENTOS, UNA SOLA ACTITUD CONTRA LA BURGUESÍA

Fue así que, de esta época de crisis, nació el Modernismo y surgió la llamada Generación del 98. Aunque el Modernismo apareció algunos años antes, los dos movimientos tienen mucho en común.


Ambas corrientes parten de la misma insatisfacción burguesa y, por ello, la critican duramente. En este aspecto ambos se oponen al Realismo, que se preocupa por retratar fielmente esta clase social. El Modernismo y la Generación del 98 coincidieron en considerar a la burguesía como un grupo que sólo busca lo pragmático y lo utilitario, pero que no reflexiona ni da respuestas a otros aspectos de la vida.

Por otro lado, ambos movimientos se desarrollaron paralelamente. En realidad, algunos escritores pertenecieron a una y otra línea en diferentes momentos de su vida.

1. EL MODERNISMO: UN NUEVO LENGUAJE

El Modernismo fue un movimiento artístico literario que surgió en Latinoamérica, a partir de 1880, con un movimiento de renovación poética que tuvo como figuras destacadas a José Matí, (cubano) y Rubén Darío (nicaragüense).

Rubén Darío –escritor nicaragüense y principal representante del Modernismo- pensaba que la búsqueda de la belleza ideal era la mejor negación al espíritu utilitario burgués. Y por este motivo los modernistas se preocuparon, ante todo, por la mente, la realidad cotidiana y los aspectos materialistas y “grises” de la vida (elementos fundamentales del Realismo).

Los primeros modernistas (en especial, José Martí) afirmaron su propia realidad latinoamericana y construyeron una literatura lejana –por primera vez- de la tradición literaria española. Se empezaron a fijar en otras corrientes literarias, y en especial en dos movimientos franceses de la época: el Parnasianismo y el Simbolismo.

• Del Parnasianismo tomaron la actitud de “el arte por el arte” y el gusto por lo refinado y por la perfección formal, todos estos elementos descuidados durante el Realismo.
• Del Simbolismo tomaron el gusto por la musicalidad en la poesía, gusto que trajo innumerables innovaciones en la métrica de los versos. También valoraron la tendencia simbolista a utilizar sinestesias y todo tipo de imágenes que aportaran sensaciones de luz, de color, de sonido, de fragancias, etc.

1.1. CARACTERÍSTICAS DEL MODERNISMO

En términos generales, los modernistas huían de lo vulgar, de lo cotidiano, y buscaban lo más bello de los seres y de las cosas. Es así que el Modernismo se caracteriza por la búsqueda de una belleza absoluta como medio de huir de la realidad cotidiana. Por este motivo, el género más usado en el Modernismo es la poesía.

Los rasgos más destacados del Modernismo son los siguientes:

El culto a la belleza sensorial. Por eso, los efectos de luz, de color, de brillo y matices tendrán una importancia decisiva.

El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de cinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo teñido de pálido gris.

La ruptura con lo cotidiano se resolvió en la búsqueda de lo irreal y de lo exótico. Las hadas, las princesas, los cisnes y la evocación de tiempos pasados son frecuentes en la literatura modernista.
• Los autores escribieron con un fin exclusivamente estético. La poesía deja de considerarse como vehículo para expresar inquietudes sociales, como sucedía en el Realismo.
• Hay un afán permanente por conseguir un efecto musical, tanto en la poesía como en la prosa. Es por eso que el lenguaje de los modernistas es sumamente sonoro, musical y rítmico.

1.2. REPRESENTANTES

Entre los representantes tenemos a Rubén Darío, José Martí, José Santos Chocano entre otros, pero quien destacó más en la literatura española fue Juan Ramón Jiménez.

Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916), conocido como Rubén Darío, nació en Nicaragua. Viajó por toda Europa y vivió en Francia y España, en donde difundió la nueva estética modernista, ya que él fue el iniciador y el representante más característico de este movimiento.

Entre sus obras, podemos destacar AZUL, que fue con la que comenzó el movimiento, PROSAS PROFANAS y CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. Nació en Moguer, Huelva, el año 1881.

Empezó a estudiar Derecho, pero abandonó esa carrera para dedicarse por entero a sus dos grandes pasiones: la poesía y la pintura. Juan Ramón era una persona extremadamente sensible. Le encantaban los niños; él no tuvo hijos, pero trataba a todos los niños como si fueran hijos suyos. Al comenzar la Guerra Civil española, él y su esposa Zenobia se ocuparon de proteger y alimentar a los niños cuyos padres peleaban en el frente o habían desaparecido.

Por causa de la guerra tuvo que abandonar España. Se refugió en Puerto Rico y, con frecuencia, visitaba colegios en donde leía sus versos y repartía regalos.

En 1956 obtuvo el Premio Nobel de Literatura y dos años más tarde murió en Puerto Rico.

Juan Ramón fue un poeta eminente: siempre escribió poesía, tanto en prosa como en verso. Publicó numerosas obras, como La soledad sonora, Diario de un poeta recién casado y Animal de fondo. Pero la más conocida de Juan Ramón es Platero y yo, hermoso poema en prosa.

ETAPAS LITERARIAS

Juan Ramón resumió así su evolución poética:

Vino primero pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando sin saberlo.

Llegó a ser una reina
fastuosa de tesoros...
¡Qué iracundia de hiel y sin sentido!

Mas se fue desnudando
y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica
y apareció desnuda toda.
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Según los anteriores versos, el propio Juan Ramón distinguía varias etapas en su poesía.


Etapa modernista. La poesía “se fue vistiendo de no sé qué ropajes” y “llegó a ser una reina, fastuosa de tesoros”.
En esta etapa predominan las innovaciones métricas, el gusto por la música y el color y el sensualismo modernista. El autor la llamó etapa sensitiva.
Etapa intelectiva. La poesía “se fue desnudando” y “se quitó la túnica, y apareció desnuda toda”.

Con estas palabras, el poeta se refiere a una segunda etapa de su producción, en la que busca la poesía pura. Es decir, una poesía desprovista de historias y de anécdotas, de color y sensaciones, y que reflexiona sobre sí misma, sobre el tiempo, la muerte y el amor. En esta etapa, la poesía “se desnuda de sus ropajes” y busca la sencillez, como lo revelan estos verso:

¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
…Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todas
los que no las conocen, las cosas…

ESTILO
Entre sus principales aportes destacan la adopción del verso libre y el uso magistral de la sinestesia: “sordas y dulces luces granas”, “una caricia rosa”…

En su poesía predomina el debate del hombre frente a sí mismo, frente a la naturaleza y el mundo, frente al amor y la muerte.

Juan Ramón adoptó una ortografía muy particular, que se basa en la forma de pronunciar ciertos sonidos de la lengua y no en las reglas de la Academia. Así, escribía imajen (por imagen), jeranio (por geranio), etc.